NOCHE FATAL
Ya
llega. Esta muy guapa con esa blusa blanca y esa falda corta. Le sienta muy
bien su nuevo corte de pelo. En cuanto cruce la calle, aquí que hay menos luz,
la agarro por detrás y le pongo el cuchillo en la garganta. Si. Eso es. Eso da
morbo. El morbo da miedo, pero eso a las
mujeres les excita. Ya esta, ya la tengo
agarrada y el cuchillo en su garganta. El miedo no le deja moverse, ahora, poco
a poco, le voy a quitar los botones de la blusa con el cuchillo, uno a uno. Eso
es. Y después, después le rasgo el sujetador y pasare el cuchillo por…
Dios
¿por qué? ¿Qué he hecho yo para que me
viole? ¿Será porque tengo relación con Juan en vez de con él? Quiero llorar
pero no puedo. No esperaba que fuese un sádico…si parecía tan normal…
¡Ay
dios! Me está arrancando los botones de la blusa. Si me muevo me mata. ¡ Por
favor, por favor dios, que no pase de ahí!. No. Eso no. Me está rasgando el sujetador. Quiero gritar
pero un nudo en mi garganta me lo impide, además si grito es capaz de acuchillarme…Por favor dios no…
Esta
noche se va a dormir muy mal. Es pronto y los gatos ya empiezan a maullar. Joder
con los malditos gatos. Y encima las ventanas abiertas. Éste calor es
insoportable. Se podían callar. ¡Ey! Eso
no es un gato. Parece alguien llorando
y esta congestionado, le falta aire.
Esta hipando... ¿Qué pasa ahí? Vaya si no fuese porque he dejado a María hace
diez minutos diría que es ella. Está con un tío con cazadora de cuero negro y…
¿eso que brilla, qué coño es? Joder es un cuchillo. La está amenazando. Va a
violarla. Maldito móvil, ahora no hay cobertura…Ya. Estoy temblando mientras
marco el 091.Coño, la policía ya podía contestar más rápido. Ojalá lleguen a
tiempo, y no le haga mucho a esa mujer. Menos mal. Ya llegan, sino le hubiese
arrancado también la falda seguro. Ya está en la ventana la alcahueta del
2º.Esa no falla. Y el del 1º y otro en el 3º…
¡Dios!
Es María. Tengo que ir con ella. La miro y ella agacha la cabeza. Intento
acercarme pero la policía no me deja. Se la llevan al hospital. Ahí distingo al otro policía con el cabrón que le
ha hecho semejante barbaridad. Siento
una punzada en el corazón cuando veo que el violador es mi hermano.
Lloro. Mi odio crece hacia él, como un gigante, y no va a parar. Jamás pienso
perdonarle lo que le ha hecho a María.
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