PACTO DE AMOR


Todo empezó  con ese beso en el bar después de aquellas suaves y cariñosas cervezas. Tú  y yo nos besamos. Ese beso dulce  del bar me confundió pero me gustó. El siguiente ya fue definitivo para enamorarme, pero el convencimiento de que  te amaba llego  más tarde. La noche vino sin avisar y cogidas de la cintura recorrimos la avenida, impregnando de amor y besos, como dos quinceañeras, todas las farolas que salieron a nuestro encuentro.
 En mi apartamento, con la puerta a tu espalda, mientras la  cerrabas de una patada, nos besamos apasionadamente. Mis manos acariciaban tu cuerpo y las  tuyas buscaban efusivamente el mío bajo la ropa. Poco a poco nos desnudamos dejando un rastro hasta el dormitorio. La pasión que nos acompañaba hizo que nos amaramos  sin medida como si no hubiera un mañana. Yo mimaba tu cuerpo entre suspiros mientras tú me respondías  acariciando mis pechos.
Entre mis gemidos y caricias  apareció un “te quiero” que resonó en la habitación. Y lloramos de alegría y placer.
Enredadas entre las sábanas nos besamos una vez más. Nuestras bocas se juntaron  creando una única boca. Nuestras lenguas se hicieron una sola
 Y las caricias no paraban de cesar. Un estallido amoroso y placentero nos desbordo  y exhaustas descansamos abrazadas. Y el tiempo se escapo de nuestras manos. Aquella noche supe que siempre te amaría. Al igual que tu sabias que siempre me amarías. Mis ojos dulces te decían –prométeme  que siempre me querrás. – Y tu sonrisa contestaba–siempre vida mía
Aquella noche sellamos un pacto de amor eterno que aún perdura.




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