MARIA Y YO
Aquella
tarde María me invitó a su casa. Al llegar Un rastro de sangre me alertó. Algo
iba mal. Era un rastro muy especial, pues eran pequeños charcos rojos
espaciados entre sí pocos metros. Al tropezar con el tercero grité: – María
¿Dónde estás?
Unos
sollozos me llevaron a una habitación en la que estaba tumbada en la cama con
las sábanas teñidas de rojo.
Sin
pensarlo la cogí en volandas, recorrí el piso, baje las escaleras, la metí como
pude en mi coche y la llevé al hospital.
Aún no sé cómo lo hice.
Al llegar grité a los enfermeros que me
recibieron:
– Se
está desangrando.
En
una camilla se la llevaron al quirófano.
Mientras atendían a María, llamé a Manolo
desde la sala de espera.
–665-132-709
Manolo tu mujer… Unas risas y un chocar de copas me respondió al otro lado. No
sé si consciente o inconsciente corté la llamada mientras mi cabeza pensaba:”
para qué decirle nada. Si no le importa su mujer menos le va a importar el hijo
que acaba de perder.”
Por fin después de una larga espera un médico
me avisó.
–Ha
perdido mucha sangre pero está bien. Le hemos extraído los restos del feto y
todo ha salido satisfactoriamente. Ya puede pasar a ver a su mujer.
Quise
decirle que yo no era su marido pero me callé y fui a la habitación. María con
sus lágrimas me dio las gracias.
Semanas
después en una cafetería reunidos todos los amigos mi conciencia moral me decía
que se lo contase a Manolo. Me disponía a hacerlo cuando un tintineo de una
cucharilla en un vaso me cortó. Era María.
–Chicos,
atención, voy a daros una noticia. A partir de ahora vuelvo a estar soltera.
Mañana iré al juzgado a pedir todos papeles para tramitar mi divorcio.
Mientras
anunciaba esto oí a Manolo decirle a Juan:
–Qué
alivio, creí que me había olvidado otra vez del maldito aniversario. El año
pasado se puso como loca y…
Esta
decisión cambió la vida de María. Y la mía también.
Por un lado María y yo reforzamos nuestra
amistad y por otro descatalogamos a Manolo como amigo.
Los dos Decidimos guardar silencio sobre lo
ocurrido. Manolo nunca supo que María estuvo embarazada y mucho menos lo que
pasó aquella tarde.
Tras
el divorcio desapareció y jamás volvimos a tener noticias suyas.
Comentarios
Publicar un comentario