ETERNAMENTE JUNTOS
Es La primera vez. Todo es amor y pasión. Ocurre
en tu despacho. La besas, la acaricias, sientes como tus manos recorren su cuerpo. La mesa de trabajo se convierte en una cama improvisada. Apasionadamente
tiras todo por los suelos .Apenas dejas la taza de café y el ordenador en una esquina.
Tus besos se mezclan con los suyos como si fuese uno sólo, prolongando tu boca
con la suya. Haces el amor con pasión desenfrenada como si fuese tu último día por vivir en éste
mundo.
Miras la foto que llevas en tu cartera y lo recuerdas
mientras depositas un ramo de rosas sobre una tumba. Su epitafio dice:
Te esperaré siempre.
Laura Montenegro 1966-1991.
Es noche oscura. Llueve. Conduces de vuelta a
casa. Un relámpago ilumina el tramo por donde circulas. Envuelto en un halo de
niebla ves pasar un espectro. Crees que te vence el sueño. Intestas despejarte.
Giras a la derecha. Otro rayo hace que veas de nuevo esa figura. Tiene forma de
mujer. Contra más se acerca más la reconoces. Es ella. Te detienes. Mientras abres
la puerta de tu coche y bajas oyes que te dice: “Hola cariño. Te estaba esperando. Ya
nunca volveremos a separarnos. Estaremos juntos eternamente.”
Te
besa. Le devuelves el beso. Bajo la lluvia y entre un manto de niebla abandonas
el coche y te alejas cogido de su cintura.
Entre rayos y truenos se ve un coche que ha
chocado contra un árbol en un desvío de
la carretera que vuelve del cementerio. Dentro hay un cadáver con una fotografía entre las manos.
Es la foto que nunca olvidas. Ya no la
necesitas. La hiciste el día que la besaste por primera vez en tu despacho
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