EL TENDEDOR ESTABA VACÍO
EL TENDEDOR ESTABA
VACÍO
Me gusta mirar a través de la ventana de la cocina, en esos
espacios cortos en los que tarda en hacerse el sofrito de las lentejas, el
sofrito de tomate para las albóndigas, o mientras que, lentamente, se fríen las
patatas de la tortilla. —siempre tienes que estar pendiente de la comida
mientras se hace—, me decía mi madre cuando de recién casada, me enseñaba a
guisar. Y yo, obediente, en esos minutos vacíos, me dedico a mirar por la
ventana a los tendedores de enfrente, que aunque son de la calle paralela a la
mía, compartimos el patio de luces. La verdad, no tengo mucho que mirar, tan
solo los tendedores y las ventanas casi siempre cerradas porque no debemos
coincidir en el horario de ventilación. Motivo por el cual, mi imaginación, sólo
puede ponerse a pensar en lo que no se ve.
Todos los tendedores de los cuatro
pisos de enfrente de mi cocina, son reconocidos por la rutina de sus prendas. Uno,
porque siempre está lleno de delantales blancos y, me digo: “tienen una carnicería
o una charcutería”.
Otro tendedor me impacta porque
solamente hay prendas negras. “eso, me lleva a pensar que, es de la hija que
tiene 15 años”. Sé que los tiene porque la conozco, como a casi todas las
personas de ese edificio. Vivo desde hace treinta años, en un Barrio de cuatro
calles muy cortas (la mía tiene cuatro casa) y aunque no tengamos amistad, nos
conocemos casi todos.
Y, sigo de tendedor en tendedor,
alguno sólo con toallas, que también me llama la atención y en el resto, pues
hay de todo, como en el mío que somos muchos de familia, pero en ese piso, un tercero
como el mío, nunca en treinta años, he visto nada en el tendedor.
Hice este comentario en una
conversación de rellano con una vecina, que me sacó de dudas.
—Allí vivía un señor mayor –me dijo—
solo, y un día los hijos se lo encontraron ahorcado en el techo de su
habitación, colgando de una gran escarpia que el mismo se había fabricado. No
se sabe el por qué, ese piso siempre sigue cerrado desde entonces. Se rumorea
que, quizás sea porque la escarpia, todavía sigue allí.
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