SU CUERPO
Su cuerpo era un libro abierto perseguido por el silencio que dejan el paso de los seres queridos que, de una u otra forma, se extinguieron. Sí, como se extinguieron los dinosaurios. Seres que pasaron por su vida dejando huellas que más tarde amantes-arqueólogos descubrirán aunque no sepan interpretar. Esas huellas permanecerán gravadas en su piel, en su carne, en sus entrañas que le identifican y le definen, y le hacen ser única e irrepetible. Diferente. Ella, que siempre ha querido ser anónima y confundirse entre la niebla, y mezclarse entre las olas, y fundirse entre la espuma. Ser y dejar de ser. Expandirse, fluir y dejar de existir. Pero las huellas siempre permanecen y marcan toda la vida, incluso el destino de lo que somos y lo que seremos, y al igual que el nombre que nos ponen, nos condiciona la historia, lo vivido. Tú, libro abierto que invitas a vivir.