CUANDO DEJE DE SER NIÑO
Miraste por el ojo de la cerradura. Viste la vida.
Y descubriste sus miserias.
A fin de cuentas te enteraste que no sólo
existe la alegría.
Viste que existen más cosas. También
descubriste que hay algo más que tus caprichos, que los demás tienen su propia
vida, y no están sólo para servir a tus antojos. Viste que no todo consiste en
hacer lo que tú quieres, sino que también tienes obligaciones.
Tuviste conciencia de lo que realmente es la
vida. Que la alegría y la tristeza van cogidas de la mano y siempre juntas. Que
la felicidad a veces juega a esconderse y
el dolor se deja ver. Que el bien y el mal son novios que eternamente están
discutiendo. Que la ilusión es la mujer del desencanto.
Al mirar perdiste la inocencia del niño que
eras. Supiste que ya nada volvería a ser
igual. Miraste por el ojo de la cerradura y creciste.
En ese
momento comprendiste que te habías hecho mayor.
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