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Mostrando entradas de noviembre, 2018

UNA GÉLIDA TORRE MUSICAL

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Hacía frío. Los helechos seguían congelados por el gélido rocío nocturno. Mi nariz moqueaba, mi cara estaba enrojecida por el helador ambiente y mis manos empezaban a congelarse tras pasar un buen rato al aire libre mirando aquella altanera torre levantada en mitad de una de las calles del pueblo. Era un pueblo situado en un escarpado y angosto valle, a más de mil metros de altura, donde el sol sólo alumbraba un par de horas en inverno y unas cinco horas en verano. En aquella mañana de primavera, parecía más un gulag siberiano que un apacible y soleado pueblo de alta montaña en el Pirineo aragonés. Entré en un pequeño bar situado al lado de la torre para calentarme un poco al abrigo de la amplia chimenea, rebosante de troncos crepitantes. Tras pedir un café caliente, un parroquiano se acercó y tocándose la boina, me dijo: — Me he fijado cómo miraba largo rato la torre de al lado. ¿Está interesado en escuchar una buena historia, o lleva prisa? Aquí, el frio paraliza todo,...

EL OCTAVO: NO MENTIRÁS

EL OCTAVO: NO MENTIRÁS  — Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo…  — Ten piedad de nosotros.  Cuando el cura tomó el cáliz y se ofreció a repartir las obleas Juan Luis no pudo pasar a tomar la comunión. La voz de su madre en la infancia retumbaba en su cabeza como el repiqueteo de un despertador matutino. “Y el OCTAVO, no mentirás”, “Y el OCTAVO, no mentirás.”  Así que se mantuvo inmóvil en su banco, mientras su mirada se cruzaba con las de sus adeptos, que avanzaban silenciosos y piadosos formando una fila marcial y uniforme. En los ojos de estos se atisbaba un rictus de satisfacción o gozo por la gran pifia cometida por el que hasta entonces había sido su venerado líder.  — Tendré que rectificar mi currículo, total por un puto máster no van a cambiar las cosas— pensó mientras el sacerdote hacía un silencio de recogimiento antes de dar la bendición y dar el consabido “podéis ir en paz”.  Esa misma noche, después de...

SOY

Soy Tu faro luminoso en medio de la tormenta. Soy Tu playa relajante en un día tranquilo. Soy Tu ermita funeraria cuando la mar brama y mata. Soy Tu castillo mágico donde siempre te refugias AUNQUE… SIEMPRE… Aunque nunca me sientas Siempre estaré a tu lado. Aunque nunca me escuches Siempre te susurraré al oído. Aunque nunca me quieras Siempre suspiraré por ti. Aunque nunca me abraces Siempre acariciarás mi corazón.